Nació el 9 de abril de 1889 en Lacken, Co. Westmeath, Irlanda. Era el segundo hijo de Peter Wallace Cassidy y Ellen O'Reilly. Fueron sus hermanos: John y Patrick. Su madre falleció el 13 de octubre de 1905 cuando sus hijos tenían 18, 16 y 14 años. En 1908 Patrick murió a causa de una hemorragia, mientras era operado de una afección en la garganta; tenía apenas 17 años, y su muerte afectó mucho a su padre y hermanos.
En 1914, al declararse la gran guerra, el viejo Peter, que todavía sentía el peso de la pérdida de Patrick, no estaba dispuesto a entregar la vida de otro de sus hijos al servicio de la Corona Británica. Sin vueltas, y ante la desesperación de imaginar a su segundo hijo en tierras extrañas luchando bajo una bandera extranjera, vendió algunos bienes y con la magra paga obtenida, embarcó a Edward rumbo a Australia. John, el mayor, se encargaría de la granja.
En el puerto de Liverpool, Edward comenzó a sentir el peso de la soledad. Allí entabló conversación con Victor Kalisky, un inglés de origen judío y sastre de profesión, quien lo convenció para que se embarcara con destino a la Argentina. Con lógica, Kalisky le dijo que si emigraba a Australia, los ingleses lo reclutarían con mayor facilidad que si se quedaba en Irlanda. La teoría no era desacertada y las razones demasiado fuertes para que Edward las desestimara. Convencido por Kalisky, abordó el buque "Oronsa" rumbo a Buenos Aires.
Aunque él sabía que tenía familiares en el país sudamericano, y a pesar de tener la esperanza de hallar el apoyo necesario para emprender una nueva vida, en esos momentos lo envolvía una fuerte incertidumbre. Abandonar su amada Irlanda implicaba alejarse para siempre de sus seres queridos, mientras que el recuerdo de Paddy,
luchando desesperadamente con la muerte en plena adolescencia, seguía apretándole el corazón.
Allí quedaban sus amigos y vecinos: los traviesos Reilly, los entrañables Coffey, los joviales Muldarry, los hospitalarios Cormack, los bailarines Crumb, los musiqueros Murtagh. Y acompañando sus recuerdos, el trinar de los pájaros; el nacimiento de las flores de mayo y el dulce murmullo del río Inny que se expandía por las praderas cual música de duendes invisibles. Allí quedaban las colinas de tréboles silvestres envueltas por el aroma de la turba encendida que impregnaba el aire del valle. La Iglesia y la Escuela, el recuerdo de sus travesuras infantiles y el salto de la cerca para entrar a clase burlando el ingreso por la puerta del jardín. ¡Sólo Dios sabía por dónde vagaban sus pensamientos! Quizás la añoranza de alguna niña, a la que un día le dedicó un poema o le cantó una canción; o en las bulliciosas reuniones en la casa de los Coffey, donde se tocaba música, se cantaban baladas y se bailaban jiggs. Ahora eran solo recuerdos. Él sabía que no había retorno; que jamás regresaría a Irlanda, entonces trató de ordenar sus sentidos, y se propuso guardar cada uno de esos momentos como un tesoro que aliviaría la tristeza de su desarraigo.
El 01 de septiembre de 1915 el buque "Oronza" amarró en el puerto de Buenos Aires y se despidió de Victor Kalisky. Ese día tomó un tren rumbo a Pergamino y por primera vez entraba en contacto con "la Argentina". Su asombro no tenía límites. No podía creer lo que veía. ¡Esa tierra grande de horizontes infinitos era algo increíble! ¿Sabrían los irlandeses que existía tanta tierra en este país? ¡Cuando les contara a su padre y hermano lo que estaba viendo, seguro no le creerían! Pero lo que menos sabía Edward, era que su abuelo paterno había visitado la Argentina a fines del siglo XIX, y que cuando sus familiares quisieron tomarle una f otografía no aceptó, argumentando: "¿Quién se va a interesar por conocerme después de muerto?".
E n Pergamino lo esperaban sus primos Thomas, Santiago, Gerald, Maggie y Juan, hijos de Gerald Leonard, casado con Esther Wallace, nacida en Multyfarnham en 1856 y fallecida en Salto el 03/06/1914. El recibimiento fue cálido y espontáneo. Maggie y Gerald serían sus mejores amigos y confidentes.
P osteriormente ingresó a trabajar en la empresa Ferrocarril Central Argentino y tuvo como destino, además de Pergamino, a San Nicolás, Villa Constitución y Venado Tuerto, donde se radicó definitivamente.
D urante un encuentro de la comunidad irlandesa de Venado Tuerto conoció a Rosa, la hija menor de John Kenny y Catalina Heavy. Rosa le pidió a su madre que invitara al joven irlandés a tomar el té, y Mrs. Kenny accedió, pero le pidió a Minnie Kehoe (a la sazón viuda de Patrick Rourke) que hiciera de nexo. El trabajo de Minnie tuvo éxito porque Edward y Rose se casaron en 1928 y tuvieron siete hijos. Relatos orales dicen que Minnie Kehoe de Rourke, era la "casamentera" de la comunidad.
Edward Wallace O'Reilly falleció el 18 octubre de 1980 a los 91 años. Fue el último irlandés que habitó en Venado Tuerto.
Os habeis quedado con ganas de King kong Pues no os perdais esto!!